Aerotermia vs caldera de gas: comparativa real de coste
Comparamos aerotermia y caldera de gas en inversión, consumo, mantenimiento y vida útil, y vemos cuándo merece la pena cambiar la caldera de gas o gasoil.

Comparar aerotermia y caldera de gas solo por el precio de compra lleva a conclusiones equivocadas. Lo honesto es mirar el coste total: inversión, consumo, mantenimiento y vida útil. Aquí lo vemos punto por punto, sin marketing.
Inversión inicial
La caldera de gas parte con ventaja: una instalación completa es sensiblemente más barata que la aerotermia. La aerotermia exige más equipo (unidad exterior, hidráulica, a veces depósito de ACS) y más mano de obra.
Consumo: aquí cambia todo
Es donde la aerotermia da la vuelta a la comparación. Gracias a su rendimiento (entrega 3–4 veces la energía que consume), el gasto energético anual suele ser bastante menor, sobre todo en viviendas bien aisladas y con emisores de baja temperatura.
El ahorro real depende de tres factores: clima de tu zona, nivel de aislamiento y precio de la electricidad frente al gas en cada momento.
Mantenimiento
Ambos sistemas requieren revisión anual. El de la caldera de gas incluye control de combustión y, según normativa, revisiones periódicas obligatorias. El de la aerotermia se centra en el circuito de agua, el refrigerante y la limpieza de la unidad exterior.
Vida útil y otros factores
- La aerotermia no quema combustible, así que no emite gases en la vivienda.
- Da refrigeración en verano con el mismo equipo; la caldera de gas no.
- Puede acceder a subvenciones de eficiencia energética que reducen la inversión.
Cambiar la caldera de gas por aerotermia: qué implica
Sustituir una caldera de gas por aerotermia no es un cambio de aparato, es un cambio de sistema. La caldera trabaja impulsando agua a 70–80 °C; la bomba de calor prefiere 35–45 °C. Esa diferencia condiciona todo lo demás:
- Con suelo radiante, la sustitución es casi directa: el circuito ya funciona a baja temperatura.
- Con radiadores, hay que comprobar si los actuales dan suficiente potencia a 45–50 °C. A veces basta con ampliar dos o tres, y a veces hay que cambiarlos. Lo vemos en detalle en la guía de aerotermia con radiadores.
- La acometida de gas puede darse de baja, lo que elimina el término fijo de la factura.
- El cuadro eléctrico suele necesitar revisión, y en algunos casos ampliar la potencia contratada.
¿Y merece la pena sustituir una caldera de gasoil por aerotermia?
Aquí los números salen mejor que con el gas natural. El gasoil es más caro por kWh útil, exige depósito, pedidos y limpieza de quemador, y su mantenimiento es más caro. En viviendas que hoy queman gasoil, el ahorro anual suele ser el más alto de todos los escenarios, y el plazo de amortización se acorta de forma notable. El obstáculo habitual no es económico sino de emisores: muchas casas de gasoil tienen radiadores antiguos de hierro fundido dimensionados para 80 °C.
Conclusión honesta
Si tu vivienda está bien aislada o piensas reformarla, y valoras el ahorro a medio plazo y la refrigeración, la aerotermia suele ser la mejor decisión. Si buscas la menor inversión inicial o tienes una vivienda antigua con radiadores de alta temperatura difíciles de cambiar, la caldera de gas todavía tiene sentido. Antes de decidir, pide siempre un estudio térmico.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se ahorra al año con aerotermia frente al gas?
Depende del clima, el aislamiento y los precios de la energía, pero en una vivienda media bien aislada el ahorro en consumo anual suele situarse entre un 25% y un 50% frente a una caldera de gas.
¿Compensa el mayor coste de instalación?
La aerotermia tiene una inversión inicial más alta, pero se recupera con el ahorro en consumo a lo largo de los años. El plazo de amortización típico está entre 7 y 12 años, y puede acortarse con subvenciones.
¿La caldera de gas tiene alguna ventaja?
Sí: menor inversión inicial y un calor muy potente e inmediato, útil en viviendas mal aisladas o con radiadores de alta temperatura. Su desventaja es el coste de combustible y las emisiones.

